
Corcovado es la razón por la que la mayoría viene a Osa — el bosque primario más grande de la costa pacífica del continente y hogar de un asombroso 2,5 % de la biodiversidad mundial. Coordinamos las dos maneras clásicas de entrar al parque, ambas con guías que llevan años trabajándolo.
Estación Sirena — en bote
Se sale del muelle de Puerto Jiménez a las 5 a. m. para un recorrido de 90 minutos en bote hasta la Estación Biológica Sirena, en lo profundo del parque. De ahí, senderos: monos columpiándose arriba, osos hormigueros en el suelo, tucanes y lapas rojas sobre usted, pizotes entre la maleza, ranas venenosas, serpientes — y con suerte una danta, el mamífero terrestre más grande de América. Almuerzo en la estación y regreso en bote por la tarde. El conocimiento de Josh le da vida a todo el ecosistema. $175 por persona.
Estación La Leona — en carro
Nos vemos a las 5:30 a. m. en la panadería del pueblo (compre ahí la comida del día) y manejamos a La Leona, en el borde sur del parque, con Luis, que lleva más de diez años guiando en Corcovado. Se camina por la playa y por dentro de la selva, con posibilidad de ver más de 300 especies de aves, 140 mamíferos y más de 100 anfibios — lapas, dantas, tortugas marinas, las cuatro especies de mono, y si el bosque se pone generoso, las huellas de un felino grande. $175 por persona.
Qué llevar
Zapatos cerrados para caminar, capa de lluvia, traje de baño, bloqueador, repelente, 2 litros de agua, el pasaporte (para entrar al parque), binoculares si tiene y cámara. Guía incluido. Nosotros le tramitamos la entrada al parque — se agotan en temporada alta, así que reserve con tiempo.

Empiece y termine el día en su propia terraza.
Cuatro cabinas privadas entre el parque y la reserva, desde $110 la noche.